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Crónicas desde Oriente Próximo

Posted in Oriente Médio, Paz & Conflito by Nejme Joma on 07/10/2010

Líbano regresa a la retórica incendiaria
Beirut – 07/10/2010

Las declaraciones podrían datar del 2007, cuando la sinrazón se había apoderado del país, que se dirigía sin remisión hacia una confrontación armada. Los protagonistas del escenario local han alertado sobre un inminente y “feroz tentativa de golpe de estado” o el advenimiento de una nueva “guerra civil”. Se han acusado mutuamente de ser “una mafia”, “traidores”, “espías de Israel” y “asesinos”.

Por enésima vez, Líbano se sume progresivamente en la crisis. Fomentada esta vez ante la hipótesis de que el Tribunal Especial del caso Rafic Hariri (TEL) –asesinado en el 2005- pueda inculpar en el crimen a varios miembros de Hizbulá antes de fin de año.

La presente escalada ha comenzado de forma súbita y sorpresiva, precisamente cuando los analistas locales se encontraban enfrascados en dilucidar el alcance de las declaraciones que había hecho el primer ministro Saad Hariri al diario Asharq al Awsat el 6 de septiembre. Por primera vez el hijo de Rafic Hariri admitió que había acusado sin pruebas a Siria del asesinato de su padre, una aseveración que la propia prensa local calificó como “bomba política”.

“En un momento dado, cometimos errores. Acusamos a Siria de haber asesinado al primer ministro mártir. Era una acusación política”, declaró Hariri.

Pero el mismo jefe del ejecutivo reconoció un dato todavía más significativo, la existencia de “falsos testigos” cuyos testimonios fueron usados para orientar la investigación hacia Damasco.

“Hubo de hecho gente que confundió la investigación y esa gente daño las relaciones de Líbano y Siria. Esos falsos testigos contribuyeron a sabotear las relaciones bilaterales y politizaron el asesinato”, añadió.

Tan solo 6 días más tarde, el ex general Jamil Sayyed –uno de los cuatro militares que permaneció detenido casi 4 años bajo los señalamientos sustentados por la llamada “pista siria” que descalificó Hariri- arremetió de forma virulenta contra el jefe del gabinete y exigió la dimisión del actual fiscal del TEL, Daniel Bellemare, de quien dijo también “está influido por la política”

“El tribunal tienen que cesar sus actividades debido al asunto de los falsos testigos. Has vendido la sangre de tu padre durante cuatro años (dirigiéndose a Hariri). Sabías desde el principio con su entorno que estabais falseando las pistas. Tendrías que decir, cometí un error, mi padre está muerto, el tribunal ha terminado y cerremos este asunto”, manifestó Sayyed en una avalancha verbal que por sí sola consiguió quebrar la precaria estabilidad que se había instalado en el Líbano desde hacía meses.

En el mismo tono incendiario, Sayyed llegó a amenazar a Hariri y dijo que si no le dejaba recuperar “sus derechos” –en referencia a los años de cárcel- “juro por mi honor que haré justicia con mis propias manos”.

Al margen del estilo vehemente del ex general, lo cierto es que la entrevista de Hariri plantea serias interrogantes sobre el trabajo de los investigadores del caso y han servido ahora para reforzar las sospechas que intenta elevar Hizbulá sobre la nueva orientación de las pesquisas de la corte.

El movimiento que lidera Hassan Nasrallah –que ya había dicho hace semanas que el TEL “es un proyecto israelí”- exige ahora que se identifique a quienes apadrinaron el testimonio de personajes como Muhammad Siddiq o Hussam Hussam, ya que como ha señalado el druso Talal Arsalane –uno de los aliados del grupo shií- la credibilidad que se otorgó a estos testigos indica para ellos la existencia “de una gran complot dirigido a eliminar el Líbano a base de crear la anarquía como parte de la estrategia norteamericana e israelí”.

La polémica acompaña al TEL desde la misma fecha de su constitución, que se oficializó en el 2007. El Tribunal ha sufrido además un goteo repetido de dimisiones achacadas siempre a “motivos personales” de los implicados, cuyo último ejemplo se registró el pasado día 28 cuando la nueva portavoz de la entidad, que sustituía a otra dimisionaria, abandonó su puesto 20 días después de ser nombrada.

Hasta el mismo presidente Michel Suleiman reconoció que el TEL tiene que “restaurar su credibilidad”, investigando todas las pistas sobre el homicidio “incluida la israelí”, en referencia a las revelaciones que hizo Nasrallah hace semanas de la supuesta vigilancia que habrían efectuado los aviones no tripulados de Tel Aviv sobre la ruta que siguió el convoy de Rafic Hariri.

Sin embargo, la disputa en torno a dicho foro judicial ha resucitado las profundas diferencias ideológicas que mantienen desde hace años las dos alianzas principales del país, el 14 de Marzo que lidera Saad Hariri y el 8 de Marzo, creada en torno a Hizbulá, pese a que ambas comparten un gobierno de coalición desde el 2009.

El brete se agravó el día 18 cuando el grupo shií envió a toda una cohorte de hombres armados al aeropuerto de Beirut para escoltar a Sayyed, sobre el que pesaba un requerimiento de la fiscalía para que respondiera por los exabruptos que lanzó contra Hariri. Bajo la protección de los activistas, el antaño general volvió a arremeter contra el jefe del gabinete nada más pisar suelo libanés y le llegó a llamar “criminal”.

El evidente desplante al estado libanés de Hizbulá generó una auténtica turbación política en el país. En este caso hasta medios normalmente allegados al 8 de Marzo como el matutino Al Akhbar recogieron opiniones en las que se cuestionaba la actuación del grupo shií, que el director de ese diario, Khaled Saghieh, calificó de “acción provocadora”.

“Si tienen un mensaje para Saad Hariri no debían haberlo envido sin incidir de nuevo en lo que todo el mundo sabe, que el partido es capaz de invadir las calles y las instituciones cuando quiere. Deberían ser conscientes que alguien quiere enfrentarse a sus armas con el arma del sectarismo”, añadió Saghieh.

Sus palabras no podían ser más premonitorias porque en cuestión de horas, la confrontación verbal había recuperado el tono confesional que precedió a los graves enfrentamientos de mayo del 2008.

“Los suníes daremos una lección a quien amenace al primer ministro y líder suní. No permitiremos que las armas de la arrogancia nos ataquen, serán nuestro objetivo en todas partes”, adujo el parlamentario Mohammad Kabbara, uno de los acólitos de Hariri.

“Su último objetivo (el de Hizbulá) es transformar Beirut en un puesto iraní en el Mediterráneo”, le secundó Fares Souaid, otro seguidor del primer ministro.

Sin que ninguna institución oficial haya confirmado tales supuestos, los medios locales han comenzado a difundir -también como en el 2007- informaciones sobre entrenamiento de milicias y llegada de armas al país. Políticos como el diputado Salim Karam, el antaño legislador Nasser Qadil o el mismo Naim Qassem, número dos de Hizbulá han indicado que partidos del 14 de Marzo como las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea están entrenando a cientos de milicianos en Egipto y Jordania, algo que ha sido negado de forma rotunda por la formación cristiana y los países citados.

Para complicar aún más el escenario, Sayyed consiguió el domingo el respaldo de la justicia siria en la demanda que ha interpuesto contra 33 personalidades libaneses y foráneas relacionadas con el caso Hariri, lo que propició que un magistrado de ese país ordenara la detención de personajes del calado del antiguo investigador alemán Detlev Mehlis y su ayudante Gerhard Lehmann –los principales artífices de la pista siria que se desmoronó tras la liberación de Sayyed y sus compañeros de prisión-, el jefe de la policía libanesa, General Achraf Rifi, el diputado Marwan Hamadeh, y el asesor de prensa de Hariri y uno de sus asistentes más cercano, Hani Hammoud.

La escalada ha requerido la intervención de EEUU y la ONU, que han solicitado a ambos sectores que “reduzcan la tensión”, en palabras que pronunció el secretario adjunto para Oriente Próximo del primer país, Jeff Feltman, el pasado día 24.

Pero los analistas locales coinciden en que ambas alianzas se dirigen hacia la confrontación sin que en este caso los expertos acierten a vislumbrar un punto posible de acuerdo.

“Es como dos trenes que se dirigen el uno contra el otro y que chocarán de forma inevitable. Hariri no va a dar marcha atrás (respecto al TSL) y tampoco Hizbulá”, manifestó Rafiq Khoury, director del periódico independiente Al-Anwar.

El vaticinio de estos politólogos y columnistas es que la situación no sólo se encrespará aún más sino que el siguiente paso podría ser el colapso del gobierno de coalición. Conocido por su estilo desaforado pero también por anticiparse a decisiones política que después adoptaron sus aliados, el ex ministro y miembro del 8 de Marzo, Wiam Wahhab, ya ha pedido a los integrantes de esa alianza que abandonen el gabinete “para provocar su caída lo más rápidamente posible”.

“La guerra de palabras será reemplazada por la parálisis del gobierno y las instituciones. Finalmente asistiremos a manifestaciones y bloqueos en las calles como ocurrió en el pasado”, dijo Paul Salem, del Carnegie Middle East Center, a la agencia Afp.

Disponível em: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/orienteproximo/2010/10/07/libano-regresa-a-la-retorica-incendiaria.html

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